castigar hijos
Maternidad
0

¿Castigar o no castigar a nuestros hijos? Esa es la cuestión

Castigar es una palabra muy utilizada cuando hablamos de aprendizaje, comportamiento o educación infantil. Y seguro que entorno a estos conceptos te han surgido cientos de dudas. Marisa Moya, nos dedica este post para presentar los riesgos e inconvenientes del ‘castigo’.

Tendré que asumir el riesgo de parecer una pesada y lo reconocería con gusto, sería maravilloso que este artículo no tuviera objeto y que hubiera un aluvión de comentarios en este sentido “que sí Marisa, que el castigo está desterrado de nuestras prácticas”.

El castigo, esta estrategia “educativa” es quizás la que más evidencia la gran incongruencia que viven los niños, por un lado “considerados, queridos, atendidos, cuidados”, por otro, ignorados, incomprendidos, lastimados, humillados.

Hay más medidas disciplinarias, sin duda, en las interacciones con la infancia, que deben cambiar. Hoy nos centramos en esta.

El castigo es un abuso.

Pensemos juntos ¿qué cualidades deseas para tu hijo o hija en el futuro? Venga, cierra los ojos y haz tu lista de “regalos de competencias de vida”. Ahora sigue, cuando te saca de tus casillas, porque no sabe o no puede o no quiere, hacer algo de manera apropiada ¿qué haces, cómo lo afrontas, qué modelas? ¿Obtiene comprensión, tolerancia, ayuda? O por el contrario la impotencia y contundencia de la costumbre se apoderan de tus actuaciones y devuelves todo aquello que siempre quisiste dejar de lado en tu vida, la etiqueta, la amenaza, el soborno, la vergüenza…

Hoy ya no es cuestión de opinión, ni de teorías más o menos concienzudas, es evidencia. El cerebro necesita “estar centrado, en un estado de bienestar emocional, para poder escuchar, atender, regular actuaciones, tomar decisiones racionales, mediar en las relaciones interpersonales”. Si no es así, si el cerebro hace una valoración de que la situación es una amenaza, un peligro, pierde totalmente, o al menos ve muy mermadas, las funciones cognitivas y ejecutivas, pierde la operatividad. Ya no hay opción de regulación emocional, ya no hay consciencia de nuestras decisiones, si son o dejan de ser adecuadas, hay reacciones para defenderse, atacar, huir o someterse. Y si además se trata de niños pequeños, en los que el mal comportamiento suele ser mera conducta exploratoria, todavía es más relevante la colisión entre lo que los pequeños precisan de nosotros y lo que se encuentran.

Hacer sufrir a un niño con el castigo para que se porte mejor, no es eficaz, amén de suponer incompetencia adulta. Si los niños no pueden aprender habilidades sociales y emocionales, les será difícil desarrollar competencias y los problemas disciplinarios se incrementarán ¿Cómo podrán desarrollar sentido común sin poder observarlo, sin margen para practicar, sin poder cometer errores, sin la opción de aprender y sobre todo de volver a intentarlo?

Sigamos pensando ¿y qué aprende un niño que tan solo está reaccionando para defenderse del adulto? ¿Aprende que cuando uno se equivoca lo importante no es pagar por el error sino tomar nota de lo que sintió, de cómo actuó, de qué consecuencias provocó? ¿Aprende que él y tan solo él tiene todo el poder para, cambiando las actuaciones, modificar los resultados? ¿Lo puede hacer sin sentirse juzgado, sin sentirse sentenciado? ¿Tiene este adulto a su lado que mantiene la calma y le va mostrando no qué pensar sino cómo pensar para mejorar y crecer como persona?

Mira que ese cerebro sometido por el castigo también está aprendiendo pero aprende y guarda en su memoria emocional todos esos rasgos con los que superar situaciones desde los meros instintos, sin margen alguno para la racionalidad.

Funcionamos mejor cuando nos sentimos mejor y eso precisamente es lo que nos hace falta cuando las situaciones son complejas y adversas, darnos permiso para pensar y encontrar las mejores de nuestras decisiones.

Tan solo así el niño podrá explorar qué pasó, cómo pasó e ir ejercitando la responsabilidad de su comportamiento, cómo le afecta a sí mismo y cómo impacta en los demás.

Tus habilidades de autorregulación y autocontrol influyen. Ambiente seguro, sin juicios, sin culpa, vergüenza o sufrimiento. Los niños deben poder revisar su comportamiento e involucrarse en soluciones.

Construyendo creencias empoderadoras, utilizo mi poder personal para tomar decisiones que tienen influencia positiva en lo que me suceda a mí y a mi comunidad.

infografia castigo hijos

Contruyendo habilidades empoderadoras, tengo autodisciplina y autocontrol, puedo trabajar de forma respetuosa con los demás, entiendo cómo afecta a otros mi comportamiento, puedo desarrollar habilidades de sabiduría y juicio practicándolo todos los días. Participo y me involucro en mi construcción personal.

Que nadie confunda el no rotundo al castigo con la ausencia de pautas de convivencia. Los límites son importantes, ya hablamos de cómo crear entornos alentadores para que los niños se muestren inclinados a participar, a asumirlos, a respetarlos.

Hoy solo quise hacer una nueva llamada al aprendizaje, al nuestro, al de adultos educadores. En Mamicenter vamos mostrando una caja hermosa de herramientas para educar, no te decimos cuáles deben ser las tuyas, te ofrecemos una gran variedad porque cada niño es único, cada núcleo humano irrepetible y no hay una sola situación de vida contemplada por muchos ojos, que sea interpretada de la misma manera ¡Tú decides!

Sea cual fuere esa decisión, te animo a este gran reto que supone un gran avance en las relaciones democráticas; no uses la verticalidad, todas las interacciones que suponen desequilibrio por imposición de superioridad generan manipulación e invitan a la lucha de poder. Recuerda que el único comportamiento que puedes controlar es el tuyo. Revisa cuál es la forma en la que estás interviniendo en la rebeldía infantil. Asumir nuestra parte de responsabilidad nos da herramientas para cambiar.

Los sentimientos, los pensamientos, las decisiones que toman los niños hoy para resolver sus situaciones de vida son determinantes en la forja del autoconcepto, de la autoestima, de su plantilla de vida, del estilo con el que van a dar respuesta a las decisiones futuras. Involucra, alienta a enfocarse en las soluciones, en vez de que sean receptores de premios y castigos.

No te engañes a ti mismo el hecho de que no razonen como los adultos no es excusa para posponer un tratamiento comprensivo y respetuoso de los conflictos, en sus neuronas estás escribiendo firmeza, seguridad, confianza y afecto.

Si te animas a leer más sobre este tema encontrarás información en este enlace, pincha aquí.

Como siempre, ¡a vuestra disposición!

 

¿Quieres preguntar tus dudas a nuestros profesionales?

Regístrate en Mamicenter
0
Artículos relacionados
tener dudas sobre percentiles bebe
5 claves para entender los percentiles de tu hijo
smiling baby sitting on chamber pot with toilet paper rolls
Ya no lo necesito: ¿cómo retirar el pañal? [Infografía]
soy mamá novata
¡Socorro! Soy mamá novata: preguntas frecuentes

Deja un comentario

Tu nombre*

Comentario*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Redes sociales