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Educación
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¿Cómo poner límites a mi hijo? Lo que nos acerca a los niños

¿Son la parte fea de la educación? Al menos no es un plato de gusto, nos incomoda hablar de límites.

El enfoque con el que se trabajan los convierte en el sinónimo del NO.

Devienen en pura prohibición. Y además, para que el margen de incumplimiento tienda a cero, las herramientas de las que nos valemos son la imposición y el control. Lo uno y lo otro se llevan a cabo mediante el castigo o bien el premio y la alabanza. En cualquier caso a través del poder adulto, la manipulación y la motivación externa.

A poco que meditemos suena hasta incongruente que para mostrar a los niños las pautas de vida el medio para lograrlo sea tan poco atractivo.

Bajo esta concepción queda legalizado el imperio del NO, no corras, no saltes, no pintes ahí, no te salgas de la raya, no vayas con esos amigos, no hables, no contestes… La educación se ve reducida a lo que no puedes y no debes.

Lo que se espera es subordinación y obediencia, sometimiento. “Esto es así porque yo lo digo” y aun cuando nos deja amarga sensación, poco dura, nuestro interprete interior ya se encarga de disfrazar de coherencia cualquier pensamiento y rápido busca la justificación para que “hacer sentir mal a los niños” sea imprescindible; hay que hacerlo por su bien y si el niño no colabora, corregir hasta que así sea.

Si la amenza, el chantaje y el soborno aparecen es porque se lo merecen.

Infografia que son límites de comportamiento

Ha sido y es el enfoque conductista de la modificación de conducta. Los conflictos, los problemas dejan de ser oportunidades para aprender habilidades. La ejercitación de competencias personales y de autodeterminación se obvia, no se contempla.

Puede parecer que no hay alternativa, siempre se ha hecho así, existe la presión, “mi intervención como padre, madre o docente es la que va a dar lugar a que este niño o niña tenga un comportamiento adecuado, para él y para los otros”. No queda más remedio.

Hubo quien reaccionó y no quiso reproducir las consecuencias de métodos añejos, pero como reacción que es, se posicionó en el otro extremo, haz lo que quieras. Todo vale. Pero todo no vale en educación.

Dos caminos, estamos a caballo entre el exceso de firmeza y cuando esta nos devuelve una imagen terrorífica de nosotros mismos, el exceso de cordialidad.

Esa presión nos aleja de ver el todo, nos lleva a pensamientos disfuncionales, no podemos ponernos en el punto de vista del niño, solo queremos que escuche él, tener siempre la razón y que obedezca; o bien se hace la vista gorda  porque así dejamos de ser ese adulto monstruo que nos devuelve de vez en cuando el espejo.

¿Pudiera ser un retrato de muchas de las realidades en hogares y aulas?

Con este retrato se barrunta que en lugar de un entorno que invite a ir aprendiendo autorregulación y responsabilidad promovemos las relaciones  que utilizan el desnivel para imponerse al niño y esa actitud fomenta la lucha de poder o la indefensión del educando ¡Y nos sorprende que no quieran escuchar, ni colaborar, ni entender, ni emprender aquello a lo que les estamos dirigiendo!

¿En muchas ocasiones nos sentimos desmoralizados?

En medio, ese niño desconcertado que se ve abocado al juego del tira y afloja.

La urgencia, la responsabilidad ¿pueden hacer que no “veamos el funcionamiento del cerebro infantil”?, no nos damos cuenta de que en las edades cortas muchas de nuestras exigencias son estériles, no hay comprensión, no hay razonamiento, no hay habilidades. Una mala práctica es muy esforzada y sin embargo no efectiva ¿Puede, incluso, que nos olvidemos de que los niños estarán más dispuestos a involucrarse si no están pensando en ganar o perder frente al adulto?

La cooperación siempre es más poderosa que la obediencia.

El niño asume el mundo externo para lograr un mundo interior. Cuando tengo hambre hay un adulto disponible que me alimenta, y lo hace con esmero y cariño, cuando necesito arroparme hay alguien que se fija en mi necesidad y me procura abrigo (me siento seguro, a mi lado un adulto disponible, sensible, confiable)… Son necesidades evidentes a los ojos del educador, sin embargo no lo es tanto la necesidad de ir poniendo orden en sus emociones, sentimientos y pensamientos. De igual manera que come a diario, los procesos mentales están ahí siempre ¿qué puedo hacer, cuándo y cómo? Me enfado, me siento triste, asustado, entro en rabieta, pego a mis compañeros, no hago nada, si me equivoco se ríen de mi o me castigan… Soy un niño, no dispongo de herramientas para solventar mis problemas ¿dónde está el adulto disponible, confiable, sensible cuando más lo necesito, cuando no sé o no puedo actuar mejor?

Cada núcleo humano tiene su hoja de ruta. Hay muchos criterios válidos y las estrategias no sirven para todos. Pero también hay hechos irrefutables, del orden de la evidencia:

Si no se consigue interaccionar con cordialidad para construir normas de comportamiento hay que aprender, el niño lo merece.

Incluso para muchos queda oculta la importancia que tiene la formación para ser sensibles a “estas señales de conducción de vida”. Un niño que ha sido tratado con falta de consideración, que no consiguió tomar contacto con el equilibrio entre la firmeza y la amabilidad para aprender pautas, tendrá que hacer de adulto esfuerzos considerables para superar las barreras de sus escasas competencias socioemocionales.

¿Y cómo enseñar los límites sin excedernos en el uso de la autoridad, sin menospreciar la dignidad infantil pero de manera eficaz y que tenga sentido para el niño?

¿Cambiaría en algo el enfoque si no lo vemos como una tarea desagradable que nos enfrenta con los niños? ¿Podríamos percibirlo como oportunidades para mostrar que en el cumplimiento de normas se puede encontrar motivación para respetarse a uno mismo, a los demás, a la situación?

Lo que nos acerca a los niños:

Poner límites, como acercarnos a los niños. Infografia

¿Sientes que la relación educativa con tus chicos es un GANA/PIERDE? ¿Te gustaría emprender la relación en la que todos ganan? Para que las normas y pautas de convivencia no sean una voz lejana que los niños escuchan en vez de ser un “concepto vivo”, generado en conjunto, que les enseña un sentido de conciencia sobre su propio comportamiento y el de las personas que les rodean súmate a la educación de la conexión y la cooperación ¡Es la invitación de Mamicenter!

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19 comentarios
  • Iris
    Responder

    Mi bebé de un año ocho meses, empezó a pegarnos y por más que le decimos que no lo haga, de forma fuerte, decidida, con señas de que nos lástima y duele, no deja de hacerlo, le decimos también que mejor de un beso para disculparse y lo hace pero no deja de golpear a sus hermanos ni a nosotros(papás)

  • Adriana Rodríguez
    Responder

    Me va servir mucho me tocó criar un nieto con tdia o lo llaman déficit de atención y lento aprendizaje es muy inteligente y creeme que me es difícil yebarlo de la mano

  • francis urbano
    Responder

    hola! me encanto su articulo, soy madre de niño de 3 anos y tengo una inquietud y me gustaría me pueda ayudar, el muy melindroso para comer intente con BLW y no se animo mucho pero ahora es toda una odisea para que coma, la única manera de que pueda comer es que le diga que le voy a quitar la tv o sus colores, se que la amenaza no conlleva a nada positivo pero realmente me preocupa la falta de nutrientes que puede tener por su inapetencia, siempre le hablo de lo importante de comer para poder crecer etc pero hasta ahora no me ha funcionado, quisiera saber que otra cosa puedo hacer que sea mas respetuosa para alentarlo a comer…muchas gracias por su atención

  • Andrea
    Responder

    Hola tengo tres chicos..9.6y 2años y medio siento q estoy desbordada escuela deportes hace diez dias la mas chica comenzo a tartamudear…necesito ayuda ..estoy sola todos los dias …soy sola para todo …siento q las cosas se me van de las manos

  • Responder

    […] Imagen en  El Blog mamicenter […]

  • franyelis
    Responder

    me gustaria que me ayuden mi hijo es muy inquieto y no escucha cuando le hablo

    • Marisa Moya Fernández
      Responder

      Agradecida por la lectura. Reitero las orientaciones que se han trabajado en este artículo y te aconsejo la lectura de este otro artículo: http://escuelainfantilgranvia.com/este-nino-no-me-escucha/
      Revisa si no te escucha nunca o si solo no lo hace cuando tus intereses y los suyos no coinciden, mira a ver cómo pides las cosas, si lo haces con preguntas es más fácil obtener la colaboración que si ordenas o impones; piensa si cuando dices que no escucha la finalidad es tener razón o si por el contrario estás preparada para apreciar sus decisiones e iniciativas.
      Quedo a tu disposición!

    • Marisa Moya Fernández
      Responder

      Me olvidé de lo más importante ¿qué edad tiene tu chico?

  • Roxana
    Responder

    Amo a mi hijo, y no me gusta decirle no, tal vez me puede ayudar como puedo decirle de otra manera, hay momentos que me enfado y mi hijo se da cuenta, estaré haciendo mal, Con mi esposo queremos que nuestro hijo sea un hombre independiente saber medir sus presiones en le futuro, nos puede ayudar con esto, muchas gracias

    • Marisa Moya Fernández
      Responder

      Muchas gracias Roxana por su comentario. Entiendo que “el no” cueste, a veces es imprescindible, cuando se tarta de la seguridad suya o de los que le rodean.
      Hay muchas alternativas al no, le ofrezco algunas orientaciones:
      En lugar de ordenar, encuentra maneras de involucraren la decisión, de modo que él o ella adquiera un sentido del propio poder y autonomía.
      Sé respetuoso cuando hagas peticiones: no esperes que un niño haga algo “ahora mismo” cuando estás interrumpiendo algo que él está haciendo ¡Pregunta!
      Da una opción que requiera su colaboración.
      Los niños pre verbales pueden necesitar tan solo supervisión, distracción y reconducción, en otras palabras: menos hablar y más acción.
      Utiliza tu sentido del humor.
      Muéstrate empático cuando tu hijo llora o tiene una rabieta a causa de una frustración por su falta de habilidad. Empatía no significa rescate, significa comprensión.
      Los niños son capaces de percibir cuando los padres estamos decididos a actuar y cuando no. No digas nada que no esté absolutamente seguro de llevar a cabo y seas capaz de decirlo de forma respetuosa.
      Establece una rutina para cada acción que se repita a diario. Así puedes preguntarle al niño: ¿Qué nos toca hacer ahora según el horario? Para niños más pequeños la fórmula es: ahora nos toca hacer….
      Entiende que puede ser necesario enseñarle a un niño la misma cosa una y otra vez antes de que haya madurado lo suficiente como para comprender. Sé paciente. Minimiza tus palabras y maximiza tus acciones.
      Establece expectativas claras.
      Responde con una pregunta: “¿te gustaría hacer esto por ti mismo, o necesitas mi ayuda?
      Establece algo como un hecho: “esta es la hora del baño”
      Comprueba lo que el niño entiende o conoce: “qué tiene que suceder antes de que puedas…?
      Invita a cooperar: “necesito tu ayuda”.
      Opciones limitadas.
      Expresa lo que quieres: “quiero que te quedes conmigo mientras vamos de compras”.
      Negocia un acuerdo: “si te dejo… ¿cuándo harás”.
      Sé consecuente: “es momento de…ahora” o “¿cuál fue nuestro acuerdo?
      Quedo a disposición.

  • Responder

    […] con la ausencia de pautas de convivencia. Los límites son importantes, ya hablamos de cómo crear entornos alentadores para que los niños se muestren inclinados a participar, a asumirlos, a […]

  • Yolanda Salvatierra Ferrón
    Responder

    Así es Marisa, cuando los padres, madres, cuidadores, entiendan que poner límites es contener y aportar seguridad, hacerlo formará parte de la crianza. A las familias que atiendo en los talleres de pre y post parto me gusta explicarles que los primeros límites son los brazos y a partir de ahí la palabra que tiene que ser como las vallas que acotan ese espacio demasiado inmenso que constituye el mundo para un bebe. Excelente post, felicidades!

    • Marisa Moya
      Responder

      Yolanda agradezco muchísimo tu comentario, un broche precioso a este artículo que si bien no cuenta con tanta extensión como mereciera el tema ha intentado hacer hincapié en la importancia de lo que funciona y lo que no para animar a los niños a ser responsables de su propia conducta.
      Un abrazo grande!

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