Logopedia
Educación, Maternidad, Profesionales infantiles
0

Trastornos del lenguaje ¿Debo visitar a un logopeda?

¿Debería ya hablar? ¿Es suficiente con ese balbuceo? ¿Tendrá alguna alteración del lenguaje? El desarrollo “normal” de los hijos es una de las mayores preocupaciones de los padres. Siempre intentamos comparar “con los hijos de otros” a la hora de evaluar si todo va acorde con su edad. En el caso del lenguaje, es lo más común. Pero en ocasiones acudir a un experto es la mejor opción para prevenir, evaluar y rehabilitar si fuera necesario. Hoy entrevistamos a Mariana Lombardo. Licenciada en fonoaudiología, Máster en clínica del lenguaje y experta en trastornos del lenguaje y bilingüismo. Mariana es además directora de terapias de la Fundación Querer,  www.fundacionquerer.org, con ella aprenderemos a detectar posibles trastornos que nos pueden indicar cuando es hora de acudir a un logopeda.

¿Qué es un logopeda?

Un logopeda es el profesional del lenguaje, que tiene la estupenda, maravillosa y ardua tarea de “vigilar” que la comunicación entre los seres humanos sea efectiva. Y por “vigilar” quiero decir prevenir, evaluar y rehabilitar cualquier alteración que pueda existir en este acto tan poderoso. Y más aún, trabaja con todas las edades, así que ¡imaginad el gran trabajo que lleva a cabo!

La función del logopeda va desde la re-educación de una dislalia (dificultad para pronunciar ciertos sonidos) que es tal vez el trabajo más conocido por todos, hasta las alteraciones más graves en el lenguaje y la comunicación como se pueden producir en personas con algún tipo de lesión neurológica o autismo. Todo esto sin olvidarnos de las alteraciones de la voz, la fluidez, el lenguaje escrito o la deglución.
Es decir que el trabajo del logopeda abarca todos aquellos órganos que están involucrados de alguna u otra forma en el acto de comunicar. Y, por supuesto, el conocimiento del cerebro es escencial y básico, ya que es el encargado de la planificación de movimientos para hablar, de estructurar el lenguaje y, como no, de decodificar el mensaje que recibimos. Todo esto, ya sea de forma oral o escrita.

A mi particularmente me asombra y fascina el funcionamiento del cerebro. Es tan complejo y tan perfecto… Aún nos falta mucho por descubrir, pero desde luego hay ciertas funciones que conocemos y conexiones que podemos utilizar en la re-educación.

El lenguaje es, tal vez, una de las funciones cognitivas superiores más complejas y completas, con lo cual, podéis haceros una idea de la importancia del trabajo de un logopeda en cualquier alteración de la comunicación.

¿Cuáles son los principales trastornos?

Es muy difícil aventurarse a responder esta pregunta. Yo, que siempre me he dedicado a las alteraciones del lenguaje, diría que aquellas relacionadas con el retraso del lenguaje, trastorno del lenguaje o enfermedades neurológicas. Pero claro, probablemente mis colegas que se dedican a patologías de la voz o del habla tengan otra opinión.

Lo que está claro es que cada vez vemos más niños con algún tipo de retraso comunicativo. Cada vez los padres empleamos menos tiempo para jugar y estimular a nuestros hijos en esta tarea, que es realmente importante.

Jugar con los niños y estimularles es la mejor herramienta para su desarrollo.

Los padres que lean este articulo probablemente dirán “me gasto un dineral para que el niño vaya a Kumon, inglés, o en el colegio”. Pero nos olvidamos que para que los niños puedan desarrollar funciones cognitivas superiores (razonamiento matemático, lecto-escritura, idiomas y lenguaje), primero tienen que pasar por una serie de actividades relacionadas con el movimiento, la exploración, las sensaciones y los sentidos. Todo esto es la básico para el neurodesarrollo.

Así que, mi recomendación es siempre la misma, ¡jugar jugar y jugar!

El desarrollo del lenguaje, vinculado al juego con nuestros hijos.

¿Cuáles son los síntomas que nos deben motivar a llevar a nuestro hijo al logopeda?

Hay muchos indicadores. Pero de manera sencilla diré que un niño con 18 meses debe “decir el nombre” de las cosas más frecuentes de su entorno. Es decir, al margen de mamá y papá, un niño a esa edad debe ser capaz de pedir “pan” cuando quiere comer, “aba” cuando tiene sed o quiere ir a la piscina o quiere meterse en la bañera o ve un charco en la calle, “pipo” (era como llamaba mi hija a su osito) cuando quiere su juguete, “mame” (dame) cuando pide algo. O señalar los objetos a la vez que pronuncia “ete”.

Cuando se acerca a los 2 años los niños ya tienen una cantidad de palabras suficientes como para empezar a juntar dos de ellas en frases. “coche papá”, “mame ete”, “quedo pan”, “toma aba” “ete mio”.

Alrededor de los 3 años, estas frases se hacen cada vez más complejas. Pero el indicativo más claro es que las personas del entorno algo más lejano (abuelos, tíos o amigos cercanos de la familia) entienden la gran mayoría de sus enunciados.

Por mucho que el pediatra, los amigos, el tío del amigo de tu amigo, etc… te digan que “es chiquito. Ya va a hablar”, “no seas pesado, deja a la niña tranquila que a los 5 años verás que no para”, si algo de esto no sucede, consulta.

“No existe una pastillita mágica para que los niños comiencen a hablar”, en caso de duda es mejor acudir a un experto.

Todo tiene su tiempo, todo va pasando cuando debe pasar. Y si esto no es así, lamentablemente a los 5 años no existe una pastillita mágica ni un interruptor al que podamos poner en posición “on” para que “la niña comience a hablar”. No hay necesidad de esperar, no se debe esperar. Lo más inteligente y lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos es tragarnos nuestros miedos, respirar hondo y buscar soluciones. Todo lo que se estimule o trabaje a edades tempranas, tendrá mejores resultados. El cerebro de un niño pequeño es completamente plástico y los terapeutas tenemos muchas herramientas para trabajar con esa plasticidad. Así que animo a todos a consultar en cuanto tengan la sospecha de que algo no va bien.

¿Qué es lo que hace un logopeda cuando recibe la consulta de los padres? ¿Cómo sabe si realmente existe un problema?

Lo primero que debe hacer el especialista es escuchar lo que los padres cuentan y saber “escuchar” aquello que no cuentan. Es decir, en esta dicotomía de saber que algo no va bien pero no querer expresarlo, los papás que llegan a la consulta intentan camuflar muchos de los síntomas que ven. El “ojo clínico” del profesional el crucial para saber que pasos seguir.

No obstante, hay muchas herramientas estandarizadas para apoyar o tomar decisiones.

A través de la evaluación obtenemos datos objetivos de cómo funciona este niño y de cómo utiliza las herramientas con las que cuenta. Es necesario conocer las potencialidades y debilidades de los niños para poder trabajar y reeducar. Sin estos datos, el trabajo del terapeuta no podrá fijarse en un resultado concreto y, por supuesto, será una pérdida de tiempo para todos (y de dinero).

En la Fundación Querer creemos que es crucial este proceso y por eso hemos abierto la posibilidad de que nuestros profesionales evalúen de manera completa a todos aquellos niños que tienen algún tipo de alteración.

Los problemas de comunicación y lenguaje deben tratarse desde edades tempranas

¿Los logopedas pueden tratar a los niños pequeños? ¿Cuál es la edad mínima?¿Cuáles son las consultas más comunes?

Probablemente las consultas más comunes que llegan a un logopeda es la “mala pronunciación”. Lamentablemente en España hay una mala campaña sobre lo que hace un logopeda, la gente no sabe muy bien lo que hacemos.

Pero al margen de esta realidad, que por suerte está cambiando poco a poco, vuelvo a remarcar la situación ideal. Cuanto antes se comience a trabajar, mejores resultados. Y un logopeda puede trabajar con un niño desde que está en neonatología. No hay edad mínima para la estimulación. Pensar que es mejor no hacer nada porque aún es pequeño es el mayor error.

A todos los que somos padres nos aterra la idea de que algo pueda ir mal en el desarrollo de nuestros hijos. Nos aferramos a cualquier lucecita de esperanza que veamos. Es un proceso normal. Pero también es cierto que en nuestro interior sabemos que algo no va bien. Debemos pensar al revés, y veremos que la esperanza, esa lucecita, será cada vez mayor cuanto antes empecemos a trabajar sobre el problema. Culturalmente hay un grave error que tenemos que modificar. Lo ideal es comenzar a estimular tempranamente con el objetivo de lograr la máxima autonomía y, porque no, en algunos casos, la normalidad.

Se suele recurrir erróneamente a la etiqueta de “retraso madurativo” cuando el desarrollo no es acorde a la edad del niño.

La etiqueta más común es la de “retraso madurativo”, aquí se engloba todo y, lamentablemente, la idea que se tiene y se trasmite es la de “cada niño tiene su ritmo y cuando madure todo pasará”. Desde la Fundación Querer queremos ir cambiando poco a poco esta idea. Queremos brindar la atención que cada niño necesita para que este retraso no se transforme en una bola cada vez más grande. Esto no quiere decir que “se va a curar” o que exista una poción mágica. Lo que si puedo asegurar es que si se empieza a trabajar de manera temprana y con la mayor especificidad posible, el objetivo último de autonomía y funcionalidad en el mundo, es real.

¿Cuánto suelen durar los tratamientos? ¿Hay revisiones?

Responder a esta pregunta, que por otra parte es una de las más comunes que escuchamos en la consulta, es muy arriesgado. El lenguaje, y el aprendizaje, es un proceso. Como todo proceso lleva tiempo. A veces es un tiempo relativamente corto, pero otras veces se puede hacer muy largo (y en algunos casos es casi de por vida). Todo depende de la alteración que exista, del apoyo y compromiso familiar, del trabajo conjunto con el colegio y la familia.

En todo momento y en todas las situaciones estamos estimulando el lenguaje. Entonces debe haber un lazo muy estrecho y trabajo coordinado con el resto de entornos en los que se desenvuelve el niño para generalizar los aprendizajes y avanzar mucho más rápido en este proceso.

En algunos casos si que es preciso hacer revisiones. Aunque la idea y el objetivo es que no haga falta volver a intervenir.

 

 

¿Quieres preguntar tus dudas a nuestros profesionales?

Regístrate en Mamicenter
0
Artículos relacionados
separar o no a gemelos y mellizos en escuela
Gemelos y mellizos, ¿juntos o separados en la escuela?
nocticas sobre vacuna de meningitis b
Vacuna de la meningitis B, una buena noticia y otra mala
cold-1947995_1280
Las respuesta a todas las preguntas sobre la fiebre

Deja un comentario

Tu nombre*

Comentario*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Redes sociales